Si la empresa está en dificultades… es hora de poner al día la contabilidad

Por Álvaro Prada, socio de PRBM Audit, Consulting & Tax.

Sucede a menudo que en una empresa con problemas financieros no se lleva con diligencia la contabilidad. Son muchos los factores que llevan a esta situación, entre ellos que el esfuerzo de los gestores está centrado en conseguir fuentes de liquidez, y no tanto en tareas administrativas que no parece que vayan a solucionar a corto plazo los problemas del negocio.

Sin embargo, el desorden contable puede acarrear serios disgustos a los gestores, tanto más cuanto que se pueden evitar con un coste relativamente bajo.

Contabilidad: información para la toma de decisiones

En primer lugar, cabe destacar que la falta de una información contable fiable nos impide tomar decisiones fundamentadas.

Podemos llevar en la cabeza los números de la empresa y hacernos una idea de lo que tenemos y debemos, pero sin ponerlo sobre el papel, sin detallar todos los gastos del negocio ni todas las deudas, no podremos juzgar adecuadamente si ese nuevo préstamo es la solución a todos nuestros problemas, o lo que ocurre es que el negocio no es viable. Corremos el riesgo de tomar decisiones equivocadas que agraven la situación.

Responsabilidad de la empresa y los administradores

En segundo lugar, no llevar al día la contabilidad supone que los administradores están incumpliendo sus obligaciones e incurriendo en responsabilidad personal.

Para la empresa que no tiene en orden su contabilidad en su aspecto formal, depositando las cuentas anuales en el registro mercantil, la ley prevé sanciones de 1.200 a 60.000 euros. Si esta falta es achacable a los administradores, la sociedad podría exigirles a ellos responsabilidad por la sanción.

Adicionalmente, los administradores responden frente a los acreedores por las deudas sociales con su patrimonio personal, en el caso de que, estando la sociedad en causa de disolución, no insten la disolución o el concurso de acreedores.

Una de las causas de disolución es que el patrimonio neto de la sociedad se sitúe por debajo de la mitad del capital social. Huelga señalar que, para conocer esta circunstancia, necesitamos llevar una contabilidad fiable.

Responsabilidad en caso de concurso de acreedores

Las consecuencias se agravan si la sociedad entra en concurso de acreedores. En casi todos los procedimientos concursales se abre una pieza de calificación, en la que el juez determina si el concurso ha sido fortuito (causado por mala suerte en los negocios) o culpable (causado o agravado por la mala actuación de los administradores).

Así, y de acuerdo con la ley concursal, se presume que el concurso es culpable, salvo prueba en contrario, si no se han formulado las cuentas o no se han depositado en el registro. Y se considera culpable, sin que valga prueba en contrario, si no se llevaba contabilidad o esta tiene irregularidades que impidan conocer la situación patrimonial de la empresa.

La calificación de concurso culpable acarrea la condena a cubrir el déficit patrimonial cuando el concurso acabe en la liquidación de la empresa (lo que ocurre en más del 90% de los concursos [1]). Es decir, que los administradores que no depositaron las cuentas o dejaron sin registrar deudas importantes, pueden encontrarse con que se les exige pagar, con su patrimonio personal, la diferencia entre los activos de la empresa y los créditos reconocidos en el concurso.

Desde PRBM podemos ayudarte a evitar el riesgo contra el patrimonio personal, analizando la situación de la empresa y preparando un plan para poner al día su contabilidad.

Notas

[1] Según el Anuario Concursal de 2019, editado por el Colegio de Registradores de España.

Un comentario en «Si la empresa está en dificultades… es hora de poner al día la contabilidad»

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